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Cirugía Andaluza | 2026 | Volumen 37 | Número 2 - Junio 2026

Datos de la publicación


Proctitis sifilítica simulando neoplasia rectal: reporte de un caso.

Syphilitic proctitis mimicking rectal neoplasm: a case report.


Resumen

La proctitis sifilítica es una manifestación infrecuente de la sífilis secundaria, que puede simular patología neoplásica rectal tanto clínica como radiológicamente. Se presenta el caso de un varón de 77 años con lesión rectal sugestiva de malignidad en pruebas de imagen. La biopsia inicial fue negativa para neoplasia, persistiendo la sospecha clínica tras estudio radiológico compatible con tumor localmente avanzado. Ante la discordancia de hallazgos, se realizó nueva biopsia que evidenció infiltrado inflamatorio con presencia de espiroquetas, confirmándose el diagnóstico mediante serología positiva para sífilis. El paciente fue tratado con penicilina intramuscular, con resolución completa de la lesión. Este caso pone de manifiesto la importancia de considerar la sífilis en el diagnóstico diferencial de lesiones rectales sospechosas de malignidad, especialmente ante discordancia clínico-patológica.

Palabras Clave: proctitis sifilítica, sífilis rectal, masa rectal, cáncer rectal, diagnóstico diferencial.

Abstract

Syphilitic proctitis is an uncommon manifestation of secondary syphilis that may mimic rectal neoplasia both clinically and radiologically. We report the case of a 77-year-old male presenting with a rectal lesion suggestive of malignancy on imaging studies. Initial biopsy was negative for neoplasia, but clinical suspicion persisted due to radiological findings compatible with locally advanced tumor. A second biopsy revealed inflammatory infiltrate with spirochetes, and diagnosis was confirmed by positive serology for syphilis. The patient was treated with intramuscular penicillin, achieving complete resolution. This case highlights the importance of including syphilis in the differential diagnosis of rectal masses, particularly when clinicopathological discordance exists.

Keywords: syphilitic proctitis, rectal syphilis, rectal mass, rectal cancer, differential diagnosis.



Introducción

La proctitis es una entidad clínica caracterizada por la inflamación del recto distal, cuyos síntomas más frecuentes incluyen dolor anorectal, rectorragia, secreción mucosa y tenesmo[1]. Su etiología es diversa, destacando entre las causas infecciosas las enfermedades de transmisión sexual, como Neisseria gonorrhoeae, Chlamydia trachomatis y Treponema pallidum[1],[2].

La sífilis rectal constituye una forma poco habitual de presentación, estimándose que aparece en el 1–4% de los casos de sífilis secundaria[3].

En los últimos años se ha observado un aumento en la incidencia de infecciones de transmisión sexual, incluyendo la sífilis, lo que ha contribuido a una mayor frecuencia de presentaciones atípicas de esta enfermedad[4].

Su importancia radica en la inespecificidad clínica y en su capacidad para simular otras patologías, especialmente enfermedad inflamatoria intestinal y neoplasias rectales[3],[5]. Desde el punto de vista clínico y radiológico, puede presentarse como una masa rectal, lo que conlleva con frecuencia la sospecha inicial de cáncer colorrectal y la realización de estudios diagnósticos invasivos[6].

El reconocimiento de esta entidad resulta fundamental, ya que un diagnóstico erróneo puede conducir a tratamientos innecesarios, incluyendo cirugía mayor o terapias oncológicas. Presentamos un caso de proctitis sifilítica con presentación pseudotumoral, inicialmente interpretado como neoplasia rectal localmente avanzada[7].

Caso clínico

Varón de 77 años con antecedentes personales de hipertensión arterial, exfumador, exconsumo enólico y prostatectomía previa.

En el contexto de cribado de cáncer colorrectal mediante test de sangre oculta en heces positivo, se realizó tacto rectal, identificándose una lesión indurada a 4–5 cm del margen anal.

La colonoscopia evidenció una lesión mamelonada, polilobulada y ulcerada, de afectación circunferencial del recto inferior, sin estenosis completa. La biopsia inicial mostró cambios inflamatorios sin signos de malignidad.

Ante la sospecha de neoplasia rectal, se completó estudio con tomografía computarizada toracoabdominal, objetivándose engrosamiento de la pared rectal y adenopatías axilares e inguinales. (Figuras 1 y 2).

Figura 1

Corte Sagital de TC abdominal y pelvis con contraste intravenoso. Se localiza engrosamiento de epitelio en recto bajo, sin captación patológica ni signos de obstrucción.

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Figura 2

Corte axial TC de pelvis con contraste intravenoso. Se localiza ganglios aumentados de tamaños en ingles bilaterales siendo el de mayor tamaño (15 mm por 7,5 mm).

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La resonancia magnética pélvica fue sugestiva de neoplasia de recto localmente avanzada (T3a-b N1 Mx) (Figuras 3 y 4).

Figura 3

RMN de pelvis en plano sagital. Engrosamiento rectal que se extiende cranealmente desde unos 4 cm de margen anal externo hasta unos 6 cm. Se sospecha de neoplasia localmente avanzada por la presencia de adenopatías peri y mesorectales. Impresiona de infiltración de grasa perrirectal a nivel anterior donde se objetiva mala definición de interfase, siendo subjetivo de T3b.

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Figura 4

Plano axial en RMN de pelvis. Se identifica engrosamiento de recto sólido, polilobulado y semianular, prácticamente completo ya que se extiende desde las 11h hasta las 2h aproximadamente.

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Los marcadores tumorales (CEA y AFP) se encontraban dentro de la normalidad.

Dada la discordancia entre los hallazgos clínicos, radiológicos e histológicos, se decidió la realización de una nueva biopsia quirúrgica. Esta mostró infiltrado inflamatorio linfoplasmocitario intenso sin evidencia de malignidad. Mediante técnicas específicas se identificaron estructuras compatibles con espiroquetas, confirmándose el diagnóstico mediante serología positiva para sífilis.

Se instauró tratamiento con penicilina intramuscular en tres dosis, con evolución clínica favorable y desaparición completa de la lesión en los controles posteriores.

Discusión

La sífilis es una enfermedad infecciosa sistémica con múltiples formas de presentación, lo que le ha valido el calificativo de "la gran imitadora" [5]. La afectación gastrointestinal es poco frecuente, siendo la localización rectal una de las menos habituales.

En la literatura, la sífilis anorrectal puede presentarse con una amplia variedad de hallazgos clínicos y endoscópicos. Entre ellos se incluyen úlceras, lesiones infiltrativas, placas mucosas y masas pseudotumorales[7],[8]. Esta variabilidad explica que en un porcentaje significativo de casos, estimado hasta en un 38%, los pacientes presenten lesiones que simulan neoplasias rectales en la exploración física o en estudios de imagen[3].

Desde el punto de vista radiológico, los hallazgos tampoco son específicos, pudiendo observarse engrosamiento parietal, adenopatías regionales y características sugestivas de infiltración tumoral.

El diagnóstico diferencial debe incluir, además de la neoplasia colorrectal, otras entidades como la enfermedad inflamatoria intestinal, la proctitis por radiación y otras infecciones de transmisión sexual[9].

La confirmación diagnóstica se basa en la identificación de Treponema pallidum en las muestras tisulares mediante técnicas histológicas o inmunohistoquímicas, así como en la positividad de las pruebas serológicas[10].

El tratamiento de la sífilis continúa basándose en la administración de penicilina, que ha demostrado una elevada eficacia en todas las fases de la enfermedad[6],[7]. La respuesta al tratamiento suele ser rápida, con resolución tanto clínica como radiológica.

En un contexto de aumento de la incidencia de sífilis a nivel global, es fundamental incluir esta entidad dentro del diagnóstico diferencial de lesiones rectales[11].

Conclusión

La proctitis sifilítica es una entidad poco frecuente que puede simular neoplasia rectal tanto clínica como radiológicamente. Debe considerarse en el diagnóstico diferencial de masas rectales, especialmente ante discordancia entre hallazgos histológicos y de imagen. Su reconocimiento precoz permite instaurar un tratamiento eficaz y evitar procedimientos invasivos innecesarios[3],[7].

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