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Cirugía Andaluza | 2026 | Volumen 37 | Número 2 - Junio 2026

Datos de la publicación


Fijación costal diferida con placas de titanio en tórax batiente

Delayed rib fixation with titanium plates in flail chest


Resumen

El tórax batiente constituye una de las formas más graves del traumatismo torácico, asociado a una elevada morbimortalidad secundaria a la alteración de la mecánica ventilatoria y a la frecuente presencia de contusión pulmonar. Tradicionalmente, su manejo ha sido conservador, basado en analgesia multimodal y ventilación mecánica como férula interna. Sin embargo, este enfoque se asocia a complicaciones relevantes, como neumonía asociada a ventilación mecánica, prolongación de la estancia en unidades de cuidados intensivos y mayor dependencia respiratoria.

En los últimos años, la fijación quirúrgica de las fracturas costales mediante osteosíntesis ha demostrado beneficios clínicos en pacientes seleccionados, incluyendo reducción del tiempo de ventilación mecánica, de la estancia hospitalaria y de las complicaciones respiratorias. A pesar de ello, su aplicación sigue siendo limitada, especialmente en entornos con recursos restringidos, y la evidencia sobre la fijación diferida tras el fracaso del tratamiento conservador es escasa.

Presentamos el caso de un paciente joven con tórax batiente derecho secundario a traumatismo de alta energía, tratado inicialmente de forma conservadora, que presentó deterioro respiratorio progresivo. Ante el fracaso del manejo inicial, se decidió realizar fijación costal interna diferida al séptimo día posterior al trauma, utilizando placas de titanio no específicas para costilla. El procedimiento permitió lograr una estabilización adecuada de la pared torácica, con mejoría clínica, radiológica y ventilatoria significativa, facilitando el destete de la ventilación mecánica y una evolución postoperatoria favorable. Sin complicaciones.

Palabras Clave: tórax batiente, fijación costal, placas de titanio, fracturas costales.

Abstract

Flail chest represents one of the most severe forms of thoracic trauma and is associated with high morbidity and mortality due to impaired ventilatory mechanics and the frequent presence of underlying pulmonary contusion. Traditionally, its management has been conservative, based on multimodal analgesia and mechanical ventilation as an internal splint. However, this approach is associated with relevant complications, including ventilator-associated pneumonia, prolonged stays in intensive care units, and increased respiratory dependence.

In recent years, surgical fixation of rib fractures through osteosynthesis has demonstrated clinical benefits in selected patients, including reductions in mechanical ventilation duration, hospital length of stay, and respiratory complications. Despite this evidence, its application remains limited, particularly in resource-constrained settings, and data regarding delayed fixation after failure of conservative management are scarce.

We report the case of a young patient with right-sided flail chest secondary to high-energy trauma, initially treated conservatively, who developed progressive respiratory deterioration. Following failure of initial management, delayed internal rib fixation was performed on the seventh day after trauma, using titanium plates not specifically designed for rib fixation. The procedure achieved adequate stabilization of the thoracic wall, resulting in significant clinical, radiological, and ventilatory improvement, facilitating weaning from mechanical ventilation and a favorable postoperative course without complications.

Keywords: flail chest, rib fixation, titanium plates, rib fractures.



Introducción

El traumatismo torácico constituye una causa frecuente de morbimortalidad en el paciente politraumatizado y está presente en un porcentaje significativo de los traumatismos graves[1]. Dentro de este grupo, el tórax batiente representa una de las lesiones más severas y se define por la presencia de fracturas costales múltiples consecutivas en al menos dos puntos de cada arco, lo que genera un segmento inestable de la pared torácica con movimiento paradójico durante el ciclo respiratorio. Esta alteración biomecánica condiciona un deterioro relevante de la ventilación alveolar y se asocia con frecuencia a contusión pulmonar, hipoxemia, aumento del trabajo respiratorio y desarrollo de insuficiencia respiratoria aguda[2],[3].

La fisiopatología del tórax batiente es compleja y multifactorial. El movimiento paradójico del segmento inestable provoca una ventilación ineficaz, con alteración de la relación ventilación-perfusión, colapso alveolar y retención de secreciones. A ello se suma el dolor intenso, que limita la excursión torácica y la tos efectiva, favoreciendo la aparición de atelectasias y complicaciones infecciosas[4]. Estas alteraciones se ven agravadas por la frecuente coexistencia de lesiones asociadas, como hemoneumotórax, contusión pulmonar extensa o traumatismos abdominales y craneoencefálicos[5].

Tradicionalmente, el manejo del tórax batiente ha sido conservador, basado en analgesia multimodal, fisioterapia respiratoria intensiva y ventilación mecánica invasiva como férula interna. Este enfoque persigue estabilizar la pared torácica desde el interior mediante presión positiva hasta la consolidación espontánea de las fracturas. Sin embargo, la ventilación mecánica prolongada se asocia a complicaciones relevantes, como neumonía asociada a ventilación mecánica, debilidad muscular adquirida en unidades de cuidados intensivos, necesidad de sedación prolongada y estancias hospitalarias prolongadas, con impacto negativo en la recuperación funcional[3],[6],[7].

En las últimas décadas, la fijación quirúrgica de las fracturas costales ha emergido como una alternativa terapéutica eficaz en pacientes seleccionados. Diversos estudios han demostrado que la estabilización quirúrgica del tórax batiente reduce el tiempo de ventilación mecánica, la estancia en cuidados intensivos y la incidencia de complicaciones respiratorias, además de mejorar el control del dolor y acelerar la recuperación funcional. La mayor parte de la evidencia respalda la fijación temprana, idealmente dentro de las primeras setenta y dos horas tras el trauma[7],[8].

No obstante, existe una brecha en la literatura respecto al papel de la fijación costal diferida, especialmente en pacientes que inicialmente no son candidatos quirúrgicos por inestabilidad hemodinámica, lesiones asociadas prioritarias o limitaciones logísticas. Esta situación cobra especial relevancia en entornos con recursos limitados, donde los sistemas específicos de fijación costal no siempre están disponibles. El objetivo de este trabajo es presentar un caso de tórax batiente tratado mediante fijación costal interna diferida con placas de titanio no específicas, analizar los aspectos técnicos del procedimiento y revisar la evidencia disponible sobre su utilidad clínica[9].

Caso clínico

Paciente masculino de 19 años, previamente sano, que sufrió un accidente automovilístico de alta energía con rotación del vehículo sobre su eje longitudinal. Fue trasladado al servicio de urgencias como politraumatizado, presentando dolor torácico intenso, dificultad respiratoria y signos clínicos de abdomen agudo. A su ingreso se constató taquipnea, uso de musculatura accesoria y compromiso hemodinámico inicial, que respondió adecuadamente a la reposición de volumen.

Ante la sospecha de lesiones intraabdominales graves, se decidió intervención quirúrgica urgente. Durante la laparotomía exploradora se evidenció un hemoperitoneo aproximado de 2000 ml secundario a laceraciones hepáticas en los segmentos VII y VIII, realizándose sutura hemostática con adecuado control del sangrado. La evolución hemodinámica intraoperatoria fue favorable.

En la evaluación torácica se identificaron múltiples fracturas costales desplazadas en el hemitórax derecho, comprometiendo los arcos costales cuarto al octavo, con clara inestabilidad de la pared torácica y movimiento paradójico evidente. Se asociaba hemoneumotórax derecho, por lo que se realizó pleurostomía con conexión a sistema de drenaje cerrado. Dada la prioridad del control de las lesiones abdominales y la situación clínica global del paciente, se optó por una fijación externa temporal mediante alambres de Kirschner como medida inicial de estabilización.(Figura 1)

Figura 1

Radiografía de tórax en proyección anteroposterior. A) Radiografía realizada a las 24 horas del trauma, donde se evidencian múltiples fracturas costales derechas con inestabilidad torácica y hemoneumotórax. B) Radiografía a las 48 horas del posoperatorio inicial, con persistencia de la inestabilidad torácica y signos de contusión pulmonar derecha.

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El paciente fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos bajo ventilación mecánica invasiva, utilizando presión positiva al final de la espiración como férula interna, asociada a analgesia multimodal y sedación. Durante las primeras 48 horas presentó deterioro respiratorio progresivo, con persistencia del movimiento paradójico torácico, aumento de los requerimientos ventilatorios y hallazgos radiológicos compatibles con contusión pulmonar derecha. Ante la ausencia de mejoría clínica significativa, se consideró que el manejo conservador había fracasado y se decidió realizar fijación costal interna diferida al séptimo día posterior al trauma.

Técnica quirúrgica

El procedimiento se realizó bajo anestesia general, con el paciente en decúbito lateral izquierdo. Se efectuó una incisión anterolateral derecha centrada en el quinto y sexto arcos costales, lo que permitió un acceso adecuado a los segmentos fracturados. La disección se realizó cuidadosamente por planos, preservando los tejidos blandos y minimizando el daño muscular.

Se identificaron los arcos costales con mayor desplazamiento e inestabilidad, priorizando aquellos cuya fijación aportaría mayor beneficio biomecánico a la pared torácica. La osteosíntesis se llevó a cabo utilizando placas de titanio tipo un tercio de tubo multiperforadas de siete orificios, fijadas con tornillos corticales de 3,5 mm. Estos implantes, aunque no diseñados específicamente para costilla, permitieron una adecuada adaptación al contorno costal y una fijación estable. Se colocaron al menos tres tornillos a cada lado de la línea de fractura, respetando los principios básicos de la osteosíntesis Figuras 2 y 3.

Figura 2

Fijación costal interna mediante placas de titanio tipo 1/3 de tubo multiperforadas de siete orificios y tornillos corticales de 3,5 mm, logrando estabilización de los arcos costales inestables.

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Figura 3

Radiografía de tórax en proyección anteroposterior realizada a las 48 horas posteriores a la fijación interna, mostrando adecuada expansión pulmonar y correcta alineación de los arcos costales fijados.

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Tras comprobar la estabilidad de la pared torácica, se realizó lavado de la cavidad pleural, recolocación de la sonda de drenaje y cierre de la pared torácica por planos.

Evolución postoperatoria

El paciente fue trasladado nuevamente a la unidad de cuidados intensivos, donde presentó una evolución favorable. En las primeras 48 horas posteriores a la fijación costal se evidenció una mejoría significativa de la mecánica ventilatoria, con adecuada expansión pulmonar y disminución de los requerimientos de soporte respiratorio. Las imágenes radiológicas mostraron una reducción progresiva de la contusión pulmonar.

Se inició un destete progresivo de la ventilación mecánica, que se completó sin incidencias. Posteriormente, el paciente fue trasladado a sala de hospitalización, continuando con fisioterapia respiratoria y control analgésico. La sonda pleural fue retirada sin complicaciones y el paciente fue dado de alta hospitalaria tras una evolución satisfactoria.

Discusión

La fijación quirúrgica del tórax batiente se ha consolidado como una estrategia eficaz para estabilizar la pared torácica y mejorar la mecánica ventilatoria en pacientes seleccionados. La restauración de la estabilidad mecánica permite reducir el dolor, mejorar la ventilación alveolar y disminuir la dependencia de ventilación mecánica, con el consiguiente impacto positivo en la evolución clínica[9].

Aunque la fijación temprana es la más respaldada por la literatura, existen situaciones clínicas en las que no es posible realizarla, ya sea por la presencia de lesiones asociadas prioritarias, inestabilidad hemodinámica o limitaciones logísticas. En estos casos, la fijación diferida tras el fracaso del manejo conservador puede representar una alternativa válida. El presente caso demuestra que la estabilización quirúrgica tardía permitió revertir el deterioro respiratorio y favorecer una recuperación clínica satisfactoria[10].

El uso de implantes no específicos para costilla constituye otro aspecto relevante. En hospitales con recursos limitados, las placas de titanio convencionales pueden ser una opción segura y efectiva, siempre que se respeten los principios biomecánicos de la osteosíntesis y se realice una adecuada selección del paciente. No obstante, se trata de un reporte de caso único, lo que limita la generalización de los resultados.

Conclusión

La fijación costal interna mediante placas de titanio constituye una opción terapéutica eficaz en pacientes seleccionados con tórax batiente, incluso cuando se realiza de forma diferida tras el fracaso del manejo conservador. En entornos con recursos limitados, el uso de implantes no específicos puede ser una alternativa válida para mejorar la estabilidad torácica y la evolución clínica, siempre que se respeten los principios quirúrgicos fundamentales.

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